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No me persigue más el temor

Sí un día somos sorprendidos por inevitables pruebas, en cualquier área de nuestra vida, recordemos esto: Jesús desea que nos embarquemos y le precedamos “a la otra ribera”. Es difícil, en efecto, para quien no pueda soportar la prueba de las olas y del viento contrario, para poder llegar a la orilla.

Así, cuando nos veamos rodeados por múltiples y dolorosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, imaginamos que nuestra barca está en medio del mar, zarandeada por las olas que quieren hacernos naufragar en la fe.

Cuando hayamos luchado tratando de evitar el naufragio de la fe, en medio de nuestras pruebas, podemos estar seguros de que hacia el final de la noche, cuando finalice el día, Jesús vendrá a nosotros, caminando sobre las aguas, para hacer que el mar se calme:

Calmó la furia de la tormenta, y aplacó las olas del mar. Cuando se calmó la tormenta, ellos se pusieron muy contentos y Dios los llevó a su destino”, Salmos 107:29-30.

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Written by Vida en Acción Radio

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